La alergia al olivo en niños: Porqués y remedios

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La alergia al polen del olivo en niños es una triste realidad para un gran número de personas sobretodo en España, territorio famoso por su producción de oliva y sus derivados. Pero las delicias de estos frutos traen una contrapartida, uno de los pólenes que mayores alergias provocan.

La alergia al olivo en niños: Una traba mediterránea

La alergia al olivo en niños es por desgracia una de las más comunes, particularmente en las zonas donde estos árboles abundan. Entre los síntomas de esta alergia encontramos la irritación de garganta, los estornudos, el picor y la congestión nasal o los característicos estornudos. En España, siendo un territorio ampliamente poblado de olivos, la alergia al polen de estos árboles es de hecho la segunda causa más común entre las alergias respiratorias. 

La flor del olivo, llamada rapa, produce gran cantidad de polen, y este es además fácilmente transportado por el aire. Este polen, junto al de las gramíneas es uno de los más alergógenos de todo el mediterraneo. Los niños y niñas sufren a menudo esta alergia sin ser detectada confundiendo sus síntomas con gripes estacionales. 

Algunas soluciones para los niños alérgicos al olivo

En general, quienes padecen alergia al olivo, comienzan a sentir sus efectos cuando los granos de polen sobrepasan las 500 unidades por metro cúbico. Estas cantidades son inferiores en el caso de los niños que en ocasiones comienzan a manifestar los síntomas frente a 200 unidades por metro cúbico. Hasta que esto sucede y los efectos comienzan a aparecer, los niños, así como los adultos, han ido inhalando los granos de polen y para entonces la presencia de estos en el organismo puede ser elevada y la reacción alérgica intensa. Por ello, a continuación ofrecemos algunas posibles soluciones para prevenir la aparición de la alergia para tratar de terminar con el problema antes de que aparezca:

  • Evitar las salidas al campo donde haya presencia de Olivos en la estación de primavera, especialmente los días ventosos.
  • Fortalecer el sistema inmunológico de los niños con una dieta rica en antioxidantes y vitaminas naturalmente contenidos en alimentos como la fruta, la miel, o ciertas infusiones herbáceas. 
  • Proteger nuestras vías respiratorias y ojos mediante gafas y mascarillas pediátricas homologadas o filtros nasales (en caso de niños mayores de 7 años o adultos) durante la primavera y especialmente en los días de viento.Particularmente, recomendamos mascarillas con clasificación KN95. Pues estas mascarillas filtran partículas con un tamaño de hasta 0,6 micras, suficiente para no dejar pasar ni polen del olivo (entre 18 y 25 micras).
  • Realizar limpiezas nasales con suero fisiológico o agua marina. Esto puede hacerse mediante el uso de jeringuillas a fin de limpiar correctamente el polen acumulado en el interior de las vías nasales. 

Esperamos que este artículo te haya ofrecido algunas buenas ideas para ayudarte con los problemas vinculados al olivo en niños. En cualquier caso, este es un artículo informativo que pretende ayudar a prevenir, pero que en ningún caso sustituye el adecuado tratamiento médico que siempre recomendamos.

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